EL COUREL; BUSCANDO EL CORAZON DE LA TIERRA (II).

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Como seguro recordáis en la primera entrega de esta aventura nos encontramos en la sierra de O Courel con nuestros amigos Maúxos, y el día había comenzado pasado por barro.

Pues lo mejor como os decía faltaba por llegar. Después de una comida al pie de la lengua del glaciar donde se encontraba la primera cueva, partimos a una nueva ubicación.

Y al llegar a un lavadero, nos pertrechamos y comenzamos a adentrarnos en una cueva por la que transcurre el cauce del río. Resulta asombroso ver una gigantesca losa sobre nuestras cabezas, que forma el techo de la cueva. En ésta se avanza muy rápido sobre todo en el momento que asumes que vas río arriba y te vas a mojar hagas lo que hagas, y más todavía cuando llegas a lo que tú te imaginas que es el final; una bonita cascada subterránea… y te dicen que aquello continua; entonces desistes en el empeño de llegar seco y trepas por la escurridiza cascada volviéndose además de fría, angosta… ya os podéis imaginar las posturitas para no mojarte mucho.

Pasado este punto (y otro parecido) las estrecheces se terminan y nos topamos con unos nuevos espeleotemas de formas muy curiosas.

Espeleotema blanco cristalino.

Foto: Sonia Fernández

Un detalle muy curioso: Pirolusita dendritica, ojo no confundir con un fósil de algún helecho, es un mineral óxido de manganeso, que tiene estos hábitos cristalinos tan curiosos.

Continuamos adentrándonos… las paredes vuelven a dejarnos un pasillo estrecho por el que andamos en fila de a uno. De pronto los de cola comenzamos a escuchar exclamaciones de nuestros compañeros maravillados. Pues aquel riachuelo que transcurre bajo tierra comienza a ganar profundidad y el pasillo ensancha y forma un lago de aguas completamente nítidas y cristalinas, que permiten ver allá tan lejos como nuestros focos consiguen iluminar.

El comienzo del lago inexplorado, todavía…

Aquel lago provoca mucha curiosidad a nuestros buceadores Manu y Xurxo en cabeza y los iniciados Darío y Sonia. Ya tenemos proyecto. Pues en un momento entre los cuatro ya comienzan las elucubraciones sobre las técnicas más idóneas para explorar aquel profundo lago de al menos 8 metros de profundidad, y los bichos o monstruos que allí pudieran habitar. Pero lo mejor de aquella escena ocurría a nuestras espaldas… era la cara de nuestros amigos Maúxos, entre asombrados y perplejos; por lo que unos “chalados” planean hacer, y como no!, tanto Trus como Marcos se apuntaron para verlo en directo.

Nos retiramos emocionados y con un proyecto en mente, y en el regreso hayamos una galería que se nos había pasado desapercibida. Y menuda pena no haberla explorado… pues en ella, al fondo, encontramos unos huesecillos, falanges, colmillos, costillas… etc que según nos explican se trata de los restos de oso cavernario Ursus spelaeus.

Xurxo y Manu observando el yacimiento de oso cavernario.

La emoción del hallazgo se hace todavía más grande cuando asimilamos que estamos hablando de restos de un ser vivo hace 35.000 años, un antepasado del oso pardo. Aquí podéis ver algunas dataciones que nos pasaron los Maúxos de restos encontrados en diferentes cuevas del Courel.

Las emociones por hoy han sido suficientes y nos retiramos en busca de unas cervecitas y una amena tertulia para comentar las anécdotas del día.

9 Comentarios

  1. De aquí a un mes, por mi empezamos con todo lo que dejamos pendiente en el Courel, quizás tenga muchas cosas que contarnos ese lago. Muy bien descrita la aventura Javi!!!!

  2. Vaya experiencia tan instructiva y gratificante!
    Espero que para la siguiente ya este operativa,le tengo unas ganas tremendas!
    Javi,muy chulo el post!

  3. eh Sonia!!ainda non recuperaches?este finde estaré preto da túa terra…estarei por Corrubedo de campeo!

  4. Mae,estou en proceso de recuperación,progresando moi ben e con ganas de estar activa. Xa que estas por estes lares podemos lle ir a tomar unha birriña,dame un toque.

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