Tecnicas de apnea: pasaporte para el gran azul (V)

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Sí, todos respiramos, pero no todos lo hacemos de forma adecuada.

Como curiosidad, durante los primeros años de vida respiramos de forma correcta, cogiendo aire con la parte inferior de los pulmones, pero con el paso del tiempo el cuerpo cambia, y las respiraciones se alteran. Si os fijáis en las respiraciones de la gente que os rodea, mientras estáis en casa con la familia o en un autobús, suelen realizarse con la parte superior de los pulmones, provocando que se amplíe la caja torácica y se eleven las clavículas. Respirar bien, además de ser más sano, nos ayuda a estirar el diafragma, y a coger aire de forma más armónica, lo que aumentará nuestro volumen pulmonar y disminuye la fatiga. Una persona de a pie tiene de media unos 3 litros de capacidad pulmonar, un atleta puede tener entre 4.5 y 5 litros de capacidad, y un apneista profesional puede tener 10 litros de capacidad pulmonar.
Pensar que cuando respiramos impulsando el diafragma hacia fuera, en vez de hinchar la caja torácica, movemos muchos menos músculos (de forma errónea se mueven todos los músculos intercostales, espalda, hombros…), con lo que el gasto energético y de oxígeno es mucho menor. Si respiramos bien, la fatiga es menor, la concentración es mayor y por consiguiente podremos realizar una apnea más larga y productiva.
Metiéndonos en materia, podemos dividir entonces el tronco en tres zonas respiratorias distintas: la abdominal, la torácica y la clavicular. Con los pulmones vacíos del todo, comenzamos a inspirar por la zona abdominal, llenando la base del pulmón y dilatando el diafragma. Una vez vemos que no entra más aire (siempre tratar de meter un poco más, otro poco más…), continuamos llenando la parte superior a ésta, la torácica, y cuando no podamos coger más aire, intentamos llenar los pulmones del todo con la superior o clavicular, subiendo los hombros hacia arriba y estirando los pulmones al máximo.
Ahora tenemos los pulmones completamente llenos de aire, pero pensar que este aire no tiene por que ser puro, hay otros factores como el volumen residual (aire que siempre queda en el pulmón) que puede hacer que no sea una buena ventilación. Después de inspirar, expiramos, pero esta vez de forma homogénea las tres zonas a la vez, vaciando los pulmones al máximo posible. Hay que repetir esta operación varias veces, hasta que uno mismo se sienta oxigenado cómodo y relajado, con fuerza y con ganas de hacer una buena apnea. Aquí es donde entra el factor personal, la sensación de sentirse completamente oxigenado y capacitado para hacer una buena apnea. Debemos tener la sensación de que estamos bien oxigenados, así es como se puede hacer un buen segundo paso, la ultima inspiración.
Esta última inspiración es exactamente igual que las inspiraciones de ventilación, pero más forzada, cogiendo todo el aire posible en los pulmones.
Hay veces que puede ser incomodo forzar demasiado, por lo que liberamos un poco de aire para no estar incómodos en apnea, pues podrían acortarse las apneas por sentir tensión en el pecho.
Ahora por fin podremos realizar el golpe de riñón y realizar la apnea.

Técnicas de apnea: Aprendiendo a ventilar from Axena on Vimeo.

4 Comentarios

  1. joer, si es util pero yo de ver toda la movida que hay que hacer para bucear ya me he cansado…va a ser mejor seguir estando na terriña firme

  2. yo este finde me propongo darle caña a este asunto, ya os contaré que tal me fue. me moló mucho el vídeo queda muy claro cómo hay que hacer para ventilarse bien antes de bajar. felicidades manu!

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