Praderas submarinas y caballitos de mar en la Ría de Arousa

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Hace muchos años, en las distintas ensenadas protegidas en las Rías Baixas, incluida la Ría de Arousa, era habitual encontrarse con algo «inhabitual»: las praderas submarinas. Quizás sea difícil de asimilar, pero sí, si uno mete la cabeza debajo del agua para observar aquello con más atención, se ven auténticas praderas submarinas que crecen bajo el mar. Así es, la Zostera marina y la Zostera noltii, dos especies de fanerógamas marinas pueden formar praderas de considerable tamaño bajo las aguas en los fondos arenosos. Sin embargo, en la actualidad se hayan mayoritariamente recluidas a los fondos de las rías y zonas de estuario, mientras que antes se podían encontrar desde A Pobra do Caramiñal hasta Palmeira y Ribeira. Los viejos marineros de la zona, las llamaban «seba», e incluso dada su enorme abundancia en algunas áreas, ilustraban frases hechas del estilo «hai máis que seba«, para indicar que era terriblemente abundante. Cómo cambian los tiempos y los ecosistemas.

Pradera de Zostera marina en la Ría de Arousa (Barbanza).

Sin embargo, en los últimos años la transformación del litoral, el desarrollo de los puertos y el marisqueo alteraron sus hábitats, quedando poblaciones de estas en zonas donde básicamente no hay actividades industriales. Esto se aprecia claramente en el Atlas de las Praderas Marinas de España realizado por el IEO, la Fundación Biodiversidad y la Fundación MAVA apoyado por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. Veréis que en el Barbanza las praderas sólo llegan hasta Cabo de Cruz (Boiro), y no hay ninguna en los municipios más al sur de la comarca (Pobra do Caramiñal y Ribeira).

Mapa de la localización de las principales praderas submarinas de la Ría de Arousa. Fuente: Atlas de las Praderas Marinas de España (2015).

Hemos encontrado un par de estas praderas que se han librado de momento de la desaparición en el sur del Barbanza (no precisamos su localización para su protección, pero ya hemos contactado con las autoridades para que se estudien y se protejan). Estos ecosistemas son esenciales para la vida de las rías, oxigenan las aguas, influyen en los ciclos de los nutrientes (ambos esenciales para el marisco) y además son un refugio seguro para muchas especies, así como para la puesta de huevos y desarrollo de las crías (por tanto también importantes para la pesca).

Detalle de caballito de mar, Hippocampus guttulatus, en la Ría de Arousa.

Para muestra un botón: en estas praderas encuentra buen cobijo, el escasísimo caballito de mar (Hippocampus guttulatus) una auténtica joya de la naturaleza. Este pez con forma de fantasía, se resguarda y camufla entre las hojas de estas plantas hallando así refugio seguro contra los depredadores. Otro aspecto curioso de esta especie es que son los machos los que guardan los huevos hasta que nacen en una bolsa de su barriga llamada marsupium. La hembra pone allí los huevos donde se fertilizan por el semen del macho y se desarrollan hasta su nacimiento. En el siguiente vídeo fijaros como algunos de los diferentes especímenes presentan una barriga abultada, indicando claramente que son machos. Los caballitos de mar están protegidos por las leyes internacionales, las principales amenazas para la especie son la degradación de sus hábitats así como la pesca ilegal para su venta para acuarios, o porque en algunas culturas se les considera que poseen importantes propiedades medicinales.

Macho de Hippocampus guttulatus en el Barbanza en medio de la pradera de Zostera marina. Se puede identificar a los machos de esta especie porque portan una especie de bolsa engrosada en la barriga, el marsupium donde portan los huevos puestos por la hembra hasta su eclosión.

¿Tenemos o no tenemos un auténtico tesoro para proteger en el sur del Barbanza?

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