El musgo Schistostega pennata, el tesoro luminoso (II): la biología

3
422

En el post anterior ya comentamos brevemente la historia, su status de conservación y su distribución. Pero aún no explicamos el por qué de esa característica tan exclusiva suya, esa especie de fluorescencia… o luminiscencia… o fosforescencia… Ninguna de estos términos es realmente el apropiado. Realmente, el mecanismo por el cual nos emite luz no es otro que la reflectancia. Y es además la pista que nos permite conocer más la estrategia de vida de esta rarísima especie.

En este césped del musgo se puede apreciar bien como una parte del musgo es luminosa mientras que otras no. Por qué? Porque no todas las partes del musgo son luminosas sólo un órgano determinado llamado protonema.

Foto: Darío Alves.

Recapitulemos, las plantas son capaces de absorber fotones de luz, es decir energía lumínica y transformarla en energía química en unos órganulos llamados cloroplastos en donde se encuentran los pigmentos fotosensibles como las clorofilas. De esta forma consiguen la energía para realizar la fotosíntesis, proceso por el cual son capaces de captar el CO2 atmosférico y transformalo en azúcares que son la base de la cadena trófica en este planeta. Como efecto de este proceso las plantas liberan O2 al ambiente. Todas las plantas necesitan luz para vivir (bueno, hay que decir que las plantas parásitas directamente no).

Aquí se puede apreciar claramente en detalle la forma del gametófito del musgo. Foto: Darío Alves

Bien, pues la estrategia de vida de este musgo fue la de ser capaz de vivir donde ninguna otra planta puede vivir. Es decir, casi sin luz. Donde no podía sufrir la competencia de otras plantas, incluidas las umbrófilas, musgos incluidos, aquellas las que son capaces de crecer en las condiciones más extremas de oscuridad, de sombra … Y cómo lo ha logrado?

Esa grieta brillaba con una intensidad increíble, la concentración y el vigor del musgo era muy importante de ahí la razón de un brillo tan intenso. Foto: Darío Alves

Su protonema, la agrupación de los filamentos germinados de la espora que da lugar al musgo a la generación conocida como gametófito, contiene multitud de células “hinchadas”, hinchadas porque en su interior existen vacuolas muy grandes que actúan de lupas, de lentes convergentes, que proyectan, intensifican, focalizan la escasísima luz sobre los cloroplastos. Y de esta manera pueden activar toda la maquinaria fotosintética para sobrevivir casi en plena oscuridad, donde ninguna otra planta podría sobrevivir.

La sensación en medio de la oscuridad casi plena de apreciar manchas con luz propia, es la que también provocó otros nombres a este curioso musgo, como el musgo duende, musgo dorado de los duendes… probablemente juntándose en la literatura popular con los tesoros que los duendes tenían guardados en las cuevas. Foto: Darío Alves

No toda la luz que llega a las plantas es absorbida para transformarla en energía química. Los pigmentos más típicos, las clorofilas, absorben principalmente en las zonas del espectro de luz que corresponden con los colores azul y rojo. Pero no en el verde, que es principalmente reflejado, y es por tanto el color que vemos en casi todas las plantas. La diferencia en este musgo luminoso, es que la luz reflejada en el cloroplasto, sale también focalizada y proyectada a través de la vacuola, generándose así esa emisión de luz en medio de la oscuridad subterránea que llama tantísimo la atención. Una maravilla de la naturaleza, y que en el Barbanza contamos con varias localizaciones en las que la podemos disfrutar. Ahora mismo, estamos acabando el censo de distribución de este musgo en las diversas localizaciones en lo que lo conocemos para promover la conservación de los hábitats cavernícolas, minas principalmente, de gran fragilidad y absoluta necesidad para especies tan amenazadas como el musgo luminoso, el Schistostega pennata. Otro tesoro de la biodiversidad ibérica más, de los que debemos proteger conservando los hábitats naturales de las minas del Barbanza.

 

Nota: Nuestro agradecimiento a V., C. y R. el enseñarnos estas minas que no conocíamos.

Compartir
Artículo anteriorEl musgo Schistostega pennata, un tesoro luminoso (I): la historia
Artículo siguienteEl Castillo del Fin de la Tierra
Desde pequeño siempre fui aficionado a la naturaleza, pasando mis tardes metiendome por donde pudiera en medio del monte y la playa. Así que mi afición traté de hacerla en serio y acabé la carrera de Biología en el año 2003. En la actualidad, estoy realizando la tesis doctoral en el lab. de Biotecnología Vegetal de la Universidad de Vigo. Desde hace tres años presido AXENA, mi trabajo en la asociación está centrado en la coordinación de las diferentes disciplinas que conforman nuestros proyectos, su gestión y claro está, en el área de naturaleza.

3 Comentarios

  1. Xurxo, estonces haber si he aprendido bien la lección, Schistostega pennata, posee unas vacuolas que son las que concentran la luz y hace las veces de una lupa para que el cloroplasto la aproveche y hacer asi la fotosintesis.A parte de esto comentas que el desmesurado brillo se debe a que estas mismas vacuolas focalizan la luz no absorbida, es decir la que corresponde con espectro visible del color verde.Mi pregunta es ¿hay mas diferencias sustanciales entre las vacuolas Schistostega pennata y las de otras especies de musgos,en lo referido a la emisión de luz? Gracias.

  2. Una gran información didáctica. Tan solo te queda por decir, ya no desde el punto de vista educativo o informativo, sino desde el de la curiosidad, que si observas la Schistostega desde otro punto distinto al de la procedencia de la luz non aprecias el fulgor verde que desprende, tan solo lo ves con un color verde exactamente como el de cualquier otro musgo. Razón: obviamente lasvacuolas que tienen que captar el máximo de la escasa luz están orientadas únicamente hacia la dirección de la luz y es desde ahí desde donde se aprecian con todo su esplendor.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here