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Guerra y paz, una historia de babuinos

Se conoce como epigenética, aquella área científica que estudia los cambios que se producen a nivel génico sin que varie la secuencia de genes de nuestro DNA debido a factores ambientales o a la propia interacción entre genes (y que es heredable). Estos cambios producen efectos a todos los niveles y que pueden resultar más que interesantes.

Pere Estupinya, químico, bioquímico, y un omnívoro de la ciencia,  lleva cierto tiempo contándola como excusa para poder aprenderla; en uno de sus posts nos cuenta que:

El sábado apareció el gran Sapolsky; estudioso de los monos babuinos y quizás el mejor científico divulgador que conozco. Robert Sapolsky empezó su charla como siempre maldiciendo a los malvados babuinos. Son unos cabrones. No tienen depredadores, sólo necesitan 3 horas al día para buscar comida, y se pasan el resto fastidiándose y agrediéndose entre ellos. Sapolsky especula que quizás al no necesitar ira en su búsqueda de alimento, la sacan con sus compañeros. Pero lo cierto es que son una especie ruin donde las haya. De eso se ha servido Sapolsky para estudiar los niveles de estrés entre diferentes jerarquías.


Pero a mitad de su charla explicó un caso nuevo y tremendamente curioso: Sapolsky regresó años después a una población de babuínos que había sido víctima selectiva de la tuberculosis. Selectiva porque la tuberculosis fue transmitida por animales muertos que fueron abandonados en el campo. Pero sólo comieron de ellos las estirpes más altas (y más agresivas) del grupo de los babuinos, impidiendo alimentarse a los de clases bajas. Consecuencia: sólo fallecieron los monos babuinos más bellacos, y durante un tiempo esa comunidad de babuinos se comportó de manera pacífica, sin agresiones entre sus miembros. Pero al cabo de unos años llegaron nuevos babuinos agresivos y se incorporaron al grupo. ¿Qué creéis que ocurrió? Para sorpresa de Sapolsky y nuestra, los nuevos miembros del grupo vieron que en esa cultura no había agresión, y terminaron adaptando su comportamiento (es decir; revirtiendo su instinto) a las normas del grupo.

Esto es tremendamente significativo: como enfatizó Sapolsky, en una única generación se había observado un cambio radical de conducta por presión cultural. El entorno y la cultura es muchísimo más poderoso que los genes. Y si lo pensamos bien; tiene todo el sentido evolutivo: poder modificar tus instrucciones genéticas para adaptarte a entornos cambiantes debería estar seleccionado positivamente por la evolución. Y parece que hay un mecanismo para ello: epigenética.

Vía Apuntes Científicos desde el MIT y Capítulo 0.

 

Datos del post

Fecha
enero 30th, 2012

Autor
xurxo

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