La Cueva del Pozo II

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Pero para explicarlo aún mejor viajaremos  unos cuantos millones de años atrás. En aquel momento dos placas tectónicas chocaron y su fuerza creo tensiones que no pudieron soportar las grandes bloques de dolomía característicos de esta región del altiplano murciano. La roca estaba y sigue formada por cristales así que la tensión producida originó una fractura por los ejes más débiles de cristalización del gran bloque de roca.

Grieta en el techo de una cúpula de corrosión de origen tectónico

Por  esa pequeñas grieta fue penetrando el agua hasta formar pequeños lagos superficiales en calma. Y a partir de ese momento comenzaron a interactuar gas y material en unas condiciones de equilibrio necesarias para obtener las actuales cúpulas blancas de corrosión. Observen el plano topográfico de la cueva del pozo, las galerías presentan como principal característica la linealidad, debido al origen de la grieta a través de los ejes de cristalización del gran bloque de dolomía como consecuencia del efecto producido por las fuerzas tectónicas sobre la estructura de la roca.

Plano topográfico de la Cueva del Pozo en Jumilla (Murcia)

No busquen aquí la grandiosidad de salas como la de la cueva de la plata oeste o las más conocidas cuevas de Nerja. La impermeabilidad de este tipo de caliza no ha permitido el incesante goteo de agua a través de canales y fisuras necesario para la formación de calcita. Es evidente que en la cueva del pozo los espeleotemas o depósitos de calcita en sus diversas formas no existen siendo suplidas por esferas a cual más bella de todas.

El uso de carburo para la iluminación está expresamente prohibido en la cueva por lo que el color blanco se ha conservado inmaculado como el mandil de una joven inexperta. La fusión de las cúpulas nos invitan a viajar a través del tiempo y el espacio, como si de un lecho lunar se tratara. Es un lugar digno de cuentos y leyenda.