El petirrojo, el pájaro de las noticias

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De este esforzado pájaro tengo mis primeros recuerdos ornitológicos de cuando mi madre cada vez que veíamos uno, de muy niño cuando íbamos andando por las calles de A Pobra do Caramiñal, me decía que ése era el pájaro de las noticias, era un “pájaro mensajero” y que cada vez que veías uno, ibas a tener  noticias de alguien. Por aquel tiempo, mi padre estaba embarcado muy lejos de casa, y cuándo este pajarillo con el hermoso pecho en color butano intenso aparecía volando y saltando entre las tejas y las calles, era señal inequívoca de que probablemente aquel día mi padre llamara desde algún puerto remoto de este planeta. Tengo que reconocer, que éste fue probablemente la primera especie pajaril que reconocí de niño; además de los gorriones, palomas y gaviotas que había por todos los lados. Era el petirrojo, el pájaro de las noticias. Y este post es mi homenaje a su tan esforzada y valiosa labor.

 El otro día, aproveché para estirar las piernas y jugar un poco con mi cámara nueva (NikonD90, sí, mi primera réflex) y dando un paseo por el campus de la Universitat de les Illes Balears pude comprobar de primera mano, el pistoletazo de salida de la primavera ¡los almendros en flor! (y éso será otro post).

Al llegar de vuelta al edificio, allí sobre un cerimán o costilla de adán que nació en medio de un olivo, había un petirrojo. Al contrario que otros pajarillos, si os fijáis se le podría considerar robusto y rechoncho, su cabeza tremendamente redondeada y con un cuello anchísimo que lo vuelven de apariencia extremadamente compacto y muy robusto, un estilo Fernando Alonso, vamos, como si se tratara de un piloto de Fórmula 1. Pico y ojos completamente negros, piel un poco canela, y con ese llamativo pecho color rojizo que lo caracteriza, tanto es así que fue el mismísimo Linneo quien en el s. XVIII en su magna obra Systema Naturae lo llamó Motacilla rubecula, significando ruber rojo en latín. Ya más tarde en el 1800 George Cuvier estableció el género Erithacus dando lugar a su nombre actual, Erithacus rubecula.

A los tres meses de salir del nido, a estos pajarillos, tanto machos como hembras, ya se les comienza a enrojecer la barbilla y el pecho hasta adquirir esos colores tan intensos. Y la cría no es menos excepcional, en este común compañero con gustos humanísticos al que tanto le gustan los jardines y parques de las ciudades, los he visto criar en casi cualquier sitio. Desde macetas hasta en las puertas de las casas. ¡Incluso en cubos con la fregona dentro! Esforzadísimos los padres en la cría alimentan a su progenie con multitud de insectos, gusanos y orugas durante todo el largo día desde primera hora de la mañana hasta última de la noche, sólo cesando brevemente en su empeño en las más cálidas horas del mediodía.

Los petirrojos son muy confiados con respecto a la cercanía del hombre. De hecho, incluso aprendieron a estar cerca del hombre cuando trabaja en el campo, a la procura de algún insecto o lombriz que pueda salir al remover la tierra. Aquí en Mallorca, donde tradicionalmente siempre hubo una gran cultura de caza de paseriformes sobre todo en los pasos, se muestra confiado, y éste de aquel día, me dejó acercarme a casi un metro. Con la pluma ahuecada completamente parece más grande de lo que realmente es, esto es típico en todas las aves, levantar la pluma para así aumentar la capa de aire que los aísla del frío. Pues como os decía, éste que estaba en el palo de la costilla de Adán que sale del olivo a escasos metros del despacho me dejó acercarme a un metro! Y ahí aproveché para estrenar la D90 (gracias Andrés)! Y ese color rojo-butano del pecho me cautivó y me trajo recuerdos de mi infancia, del pájaro de las noticias. Muchas leyendas se cuentan sobre el petirrojo, que si tiene el pecho rojo, porque cuando Cristo estaba en la cruz, un petirrojo subió a cantarle al oído y una gota de sangre se le cayó en el pecho y ya se le quedó allí para siempre. O la que más me gusta, y es que en Inglaterra los petirrojos siempre fueron muy respetados, de hecho, se los utiliza muchos para las postales de navidad, y eso quizás sea debido a que los carteros británicos en la época victoriana llevaban un uniforme rojo, incluso se los apodaba “Robin” (petirrojo en inglés). De ahí que probablemente por eso se le conozca como el pájaro de las noticias, el pájaro que traía la noticia, que sabía, cuando los marineros embarcados alén de los mares iban a poder llamar a sus familias. Mi más sincero y profundo agradecimiento para tan loable labor.

Cartero británico de la época victoriana.

Ya desde aquel momento, se convirtió en un símbolo, simboliza el pájaro de las noticias, como podéis ver en esta tarjeta de navidad inglesa de 1934.

PD: Curiosamente, el mismo día que saqué estas fotos tan cerca del petirrojo me llamó mi madre para decirme que me venía a visitar a Mallorca.

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Desde pequeño siempre fui aficionado a la naturaleza, pasando mis tardes metiendome por donde pudiera en medio del monte y la playa. Así que mi afición traté de hacerla en serio y acabé la carrera de Biología en el año 2003. En la actualidad, estoy realizando la tesis doctoral en el lab. de Biotecnología Vegetal de la Universidad de Vigo. Desde hace tres años presido AXENA, mi trabajo en la asociación está centrado en la coordinación de las diferentes disciplinas que conforman nuestros proyectos, su gestión y claro está, en el área de naturaleza.

4 Comentarios

  1. Es un animalito muy encantador…
    Preciosas fotos y muy tierna historia…

    Gracias por compartir!

  2. […] O meu irmán Xurxo Gago publicou esta historia hoxe no blog de AXENA. Os seus recordos neste texto son compartidos comigo. Eu tamén vin, de pequeno, os paporroibos pousados na solaina da miña casa e correr a agardar a chamada agardada que chegaría do Golfo Pérsico bombardeado ou dun estraño lugar de Texas chamado Corpus Christi. O que descoñecía -nunca volvera pensar neste paxariño desde hai máis de vintecinco anos!- é as conexións entre a lenda aprendida da miña nai -esa lenda ancestral de que a fortuna e o destino chegaba voando cos paxaros- tiña tan singulares conexións británicas. Así que esta é unha versión traducida do texto do meu irmán, que podes ler no seu orixinal aquí. […]

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