Homenaje al Lirón careto

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A la vuelta en coche de una de las salidas realizadas a la Sierra San Cristóbal, Puerto de Sta Mª (Cádiz), nos encontramos Xurxo y yo con el cadáver de un “bichejo” peculiar, un Lirón careto (Eliomys quercinus). Así que voy a aprovechar para hacerle nuestro particular homenaje a esta especie y a esta pobre víctima del asfalto.

Lirón careto (Eliomys quercinus). Foto: Xurxo Gago.

Todos habréis escuchado alguna vez la expresión: “dormir más que un lirón”. Esto se debe a que este animalillo entra en un sueño largo y profundo cuando las condiciones le son desfavorables, reduciendo así su consumo energético considerablemente.

Además, este roedor se caracteriza por tener una franja de pelo de color negro en la zona ocular que, a modo de antifaz, le cubre parte del rostro extendiéndose hasta las orejas, de ahí su nombre y pinta de ladronzuelo.

Antifaz del Lirón careto. Foto: Xurxo Gago.

También posee otras características que lo hacen peculiar, como puede ser su larga cola recubierta de pelos de la que puede desasirse en caso de peligro al ser atrapada por algún depredador (sí, como los lagartos), poniéndose a salvo de este modo (no hay posibilidad de renovación del hueso). Su longitud oscila entre 9 y 14 cm y está acabada en un penacho de pelos que recuerdan a un pincel.

Cola del Lirón careto. Foto: Xurxo Gago.

Sus orejas son otro detalle a tener en cuenta. Éstas están bien desarrolladas dispuestas a captar el mínimo ruido.
El tamaño del lirón es mediano comparado con otras especies de su grupo, cuya longitud varía entre 10 y 17 cm. Su constitución es rechoncha y posee un pelaje color pardo-rojiza en el lomo y blanca en la parte inferior. Sus manos tienen cinco dedos largos y unas uñas fuertes y potentes que muestran sus cualidades trepadoras para escalar árboles o arbustos, dónde pasa la gran parte de su vida.
Sus hábitos son principalmente nocturnos, aunque también puede ser visto durante el día. Lo podemos encontrar en una gran variedad de hábitats, habitando casi toda Europa, pero siente especial debilidad por los Quercus, de donde proviene su nombre científico (Quercinus).

Manos del Lirón careto. Foto: Xurxo Gago.

Dispone su morada con pelo, plumas, líquenes secos, hojas y musgos, localizados en árboles viejos, cerros, paredes de piedra o viejas construcciones en las que cobijarse para pasar el letargo propio de la especie. También puede invadir nidos de aves o cajas anidaderas, comportándose como un auténtico “okupa“.
Su subsistencia está basada en insectos, caracoles, arácnidos, anfibios o incluso otros roedores y, en otoño y época de hibernación, consume frutos secos como las bellotas, para aumentar así sus reservas energéticas.
Durante la hibernación, baja su temperatura corporal para adaptarla al entorno, disminuye la respiración y los latidos del corazón considerablemente, con el fin de reducir al mínimo el consumo energético para mantener la funcionalidad de sus órganos vitales. A lo largo de este período, va gastando lentamente sus reservas, pudiendo perder hasta el 50% de su peso.
Ya sabéis, si vuestra actividad favorita es dormir a pierna suelta…vuestro mejor amigo es el Lirón careto.

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