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Reintroducción del halcón peregrino en la ciudad de Granada (IV)

Genil, rodeado de plumón, sale por primera vez de su casa

Tras los post anteriores en que desarrollamos las bases del proyecto de reintroducción (I), la ubicación y características de la caja-nido (II) y los primeros días del diario de los jóvenes halcones (III), llegó la hora de liberarlos.

El 17 de mayo se quedaron sin cenar dado que al día siguiente les abriría la puerta de la caja. La mañana del 18 les facilité la comida (por primera vez una codorniz completa, sin desplumar pero eviscerada, para cada uno por si esa tarde tenía problemas para alimentarlos) y mientras estaban entretenidos en la pitanza, abrí poco a poco y sin que me vieran, la puerta de la caja. Con buen apetito, por el ayuno de la víspera, no les importó demasiado y siguieron comiendo enseguida.
Al rato, Genil, el mayor de los 2 y más inquieto, salió al exterior mientras su hermano, desde un rincón de la caja, no cesaba de llamarlo al verse solo por primera vez en su vida. Inmediatamente se presentó su vecino el cernícalo (que sacaba adelante a su familia en el piso de al lado) a darle pasadas que lo obligaron a refugiarse junto a la pared. Esa tarde ambos halcones salieron al exterior quedándose frente a la entrada de la caja, sin alejarse de su refugio.

Tranquilo y confiado, Genil duerme placidamente

Tranquilo y confiado, Genil duerme placidamente

Cuando tomaron un poco de confianza igual dormían la siesta que se acicalaban y oleaban el plumaje (la palabra olearse proviene de la cetrería medieval, aún se usa, y significa que el halcón se da, ayudado de su pico a modo de pinza, el aceite, el óleo, que produce la glándula que posee sobre la base de la cola al objeto de cuidar e impermeabilizar su plumaje).

Al unísono, Darro y Genil toman el aceite de su glándula uropigial

para cuidar e impermeabilizar su plumaje

Antes de anochecer, de motu propio, entraron en la caja para dormir. Aún de noche, cerca ya del amanecer, les puse, en total silencio, la comida en la caja, en la misma cantidad y preparación que el día anterior. Cuando la comida tocó el suelo de la caja se movieron un poco y pude comprobar que los dos pollos estaban dentro.
Al amanecer comieron y salieron al exterior hasta que a media mañana una copiosa lluvia, los hizo regresar al interior tras tomar una buena ducha a voluntad.

Tras ducharse, volvieron a su casa

Esa tarde, cuando llegué, Genil se había ido y Darro andaba y revoloteaba, nervioso y desconcertado, por la terraza hasta que se subió a la baranda y quedó asombrado por el nuevo mundo que se abría bajo él: las calles de la ciudad con sus ruidos, luces, coches, autobuses, motos y personas transitando. Solo en ese momento pareció olvidarse de su hermano y se concentró, alucinado, en toda aquella novedad. ¿Qué pasará por la mente de un joven halcón en ese momento cuyo horizonte más lejano hasta entonces estaba a 3 metros de distancia o enmarcado por la baranda de la terraza? ¿qué habría sido de Genil?.
Esa noche, pasé junto a Darro que dormía con la cabeza bajo el ala subido a la baranda de la terraza, para colocar media codorniz sobre la caja, y otro tanto en la puerta abatida y que le sirviera de desayuno. Pasó el día en la terraza y esa tarde al verme a través de una ventana mientras subía las escaleras de acceso, se fué volando y desapareció.
Los siguientes días fueron de emoción e incertidumbre para todas las personas que conocíamos el proyecto porque no teníamos la menor idea del paradero de los halcones, ni siquiera si sabrían encontrar el edificio del hacking, si tendrían fuerzas para llegar a él o simplemente, si tendrían intención de volver o si en cambio vagarían despistados por la ciudad o la vega. No paraba de devanarme los sesos intentando averiguar en qué había fallado: ¿quizás los halcones eran demasiado mayores al ponerlos en la caja-nido y por eso nada más abrirles ya querían volar y luego no podían o no sabían volver? ¿quizás deberían haber pasado más días en la caja-nido antes de ser liberados para fijar mejor su atracción a la misma? ¿quizás…?
Darro volvió el día 22 de mayo a las 10 de la mañana (tras pasar fuera casi 40 horas) y mató, y comió con mucho apetito, el pichón que encontró atado sobre la caja, y que era la primera presa viva que mataba en la terraza y creo que en su vida. Lo ví llegar en directo, raudo en el aire, frenándose con maestría y cogiendo entre sus garras el pichón atado como si conociese perfectamente el emplazamiento de la caja-nido y qué hacer en ese momento. Desde el punto de vista personal fué uno de los momentos más emocionantes y alegres del hacking. Desde el punto de vista científico no deja de resultar llamativo el poco tiempo que necesitan los halcones para crear un mapa mental que les lleve de vuelta a casa a una edad tan temprana. Quizás la edad sea la base de la cuestión, al ser tan jóvenes necesitan grabar muy pronto en su cerebro cómo volver al nido o al cantil donde sus padres los cuidarán, en nuestro caso, la caja-nido. Solo que en la naturaleza sus padres los pueden socorrer si no regresan al nido, pero aquí dependen de sí mismos para volver y no pueden fallar, o se arriesgan a morir de hambre. Añadir también, que hasta entonces solo había ofrecido codornices a los halcones y sin embargo Darro no extrañó en absoluto el pichón que encontró sobre la caja. Volveremos a tratar este aspecto en el siguiente post.
Genil regresó el día 23 de mayo por la mañana, muerto de hambre y enseguida mató y devoró la codorniz que había atada sobre la caja-nido. Inmediatamente después se durmió sobre la caja, y cuando se despertó, volvió a comer, repitiendo el proceso tantas veces como le dío tiempo mientras hubo luz. Todo indicaba que durante los casi 4 días completos que estuvo fuera comió poco, probablemente nada, y que regresó al límite de sus fuerzas.

Genil, con el buche repleto, duerme mientras su hermano monta la guardia

Darro no se separó de él y lo miraba con interés y afecto, incitándolo a jugar con simpáticos movimientos de cabeza parecidos a los que hacen las parejas durante el cortejo… pero Genil no estaba para fiestas, solo quería comer y descansar.

¿Qué te pasa? ¿Por qué hoy no quieres jugar?

Desde que ambos pasaron su primera noche fuera de la terraza del hacking, nunca volvieron a dormir en ella. Les ponía la comida (habitualmente una codorniz viva para cada uno atada por una pata) a las 6 de la madrugada y en torno a las 6,30 h, aún con muy poca luz, llegaban los 2 habitualmente juntos, mataban su respectiva codorniz y comían. Era frecuente que los cernícalos vinieran a comer parte de los restos, a bañarse e incluso atacaban en ocasiones a las codornices atadas si eran de pequeño tamaño.
El baño lo utilizaron en ocasiones para beber agua, pero raramente para bañarse y también sirvió de piscina improvisada para la pareja de cernícalos vecinos y los 4 pollos que sacaron adelante.
La rutina habitual de los halcones era venir a comer al amanecer, permanecer en la terraza y volar por allí alrededor, jugando a perseguirse y durmiendo la siesta sobre la caja, guarecidos bajo la sombra del toldo, tomando luego otro aperitivo a media mañana aprovechando las sobras del desayuno. En este sentido demostraron no hacerle ascos a presas que llevaban varias horas muertas expuestas al tórrido sol del junio andaluz, comiendo incluso en ocasiones hasta los intestinos como si fueran espaguetis.
Pronto tomaron la costumbre de posarse en las antenas del edificio más alto de los alrededores, pasando allí gran parte de la mañana, observando atentamente el entorno y todas las aves que volaban cerca, hasta que el calor del sol los molestaba y se ponían a resguardo en lugares que nunca llegué a descubrir.

Las antenas más altas, el posadero favorito

En este sentido, cuando llegó el calor de verdad con temperaturas superiores a los 30 ºC, ni siquiera el toldo de la caja-nido les parecía suficiente protección y supongo que se guarecían en lugares más frescos. En uno de esos momentos aprovechamos para cambiar la webcam al exterior, situándola a unos 5 metros de distancia, y protegida en el interior de una cajita de madera.

Con objeto de acostumbrarlos a comer lejos de la caja monté lo que en cetrería se conoce como un trole, que no es más que una cuerda tensa atada entre 2 puntos que permite fijar a ella, mediante una cuerda con un nudo corredizo, a una presa. De este modo podía facilitarles la comida desde un agujerito practicado en la puerta de la terraza y los halcones tenían que alejarse un poco de la caja para capturarla.

La codorniz en la cuerda del trole

La codorniz en la cuerda del trole

A partir del 10 de junio les soltaba, en ocasiones, una codorniz con las plumas de las alas recortadas, a través del agujerito de la puerta sin que me vieran, para que se acostumbraran a coger piezas no atadas. En alguna ocasión la trasladaron al interior de la caja-nido para comerla allí, reminiscencias de su etapa juvenil.

Por aquellos días el diario local Ideal envió a Inés Gallastegui para hacer un reportaje sobre el proyecto. Tuvimos suerte porque Inés demostró un enorme interés por el tema e hizo un excelente trabajo publicando nada menos que 3 páginas completas. Aunque sin fotos y menor desarrollo, también tuvo su eco en la edición digital del Ideal del 12 de junio.
Pronto esperaba que los halcones empezaran a cazar. Quizás lo habrían hecho ya, pero puede que desde mi limitado observatorio, a través de la ventana del cuarto de ascensores, yo no lo hubiera visto. ¿Cuál sería la primera presa?, en el próximo post saldremos de dudas.

Genil, ya recuperado, muestra su belleza a cámara

Genil, ya recuperado, muestra su belleza a cámara

Datos del post

Fecha
diciembre 7th, 2011

Autor
Paco

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Etiquetas

8 comentarios a “Reintroducción del halcón peregrino en la ciudad de Granada (IV)”


  1. javi dice:

    Un gran trabajo, la serie me esta enganchando ya quiero leer el final, que espero que sea feliz.

  2. Paco dice:

    Bueno, ya queda menos para el incierto final. Gracias.

  3. xurxo dice:

    Seguiremos con atención el desenlace de este primer año de proyecto!

  4. PLATERO dice:

    ME PARECE UN TRABAJO SENSACIONAL ESPERANDO CON ILUSIÓN LAS SIGUIENTES PARTES

  5. Paco dice:

    Muchas gracias, la siguiente parte saldrá el día 11 y el 18 de enero el 8º y último. Un abrazo, amigo

  6. paco montoro dice:

    Muchas gracias por tus palabras. No me dedico profesionalmente al proyecto, solo he intentado convertir en realidad un sueño, el del regreso del halcón peregrino a la ciudad de Granada.
    En el año 2013 repetimos el proyecto. En este enlace puedes encontrar más información. Espero que te guste. Estoy a tu disposición para cualquier comentario que quieras hacerme.
    http://palabradehalcon.blogspot.com.es/
    Por supuesto que puedes utilizar esta información para difundir la belleza de esta fantástica especie.


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