Sapo corredor (Bufo calamita)

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Desde que lo vi por primera vez en los Arribes de Duero, mi historia con este sapo se puede resumir en un amor a primera vista. Me cautivó con su mirada. A pesar de las crisis en nuestra relación a raíz de las carreras durante la sesión de fotos…, sigue siendo uno de mis anfibios preferidos.

Bufo calamita es un sapo robusto y de tamaño medio, entre los 3 y 10 cm. Su cabeza es ancha, con el morro corto y redondeado. En ella, destacan los ojos, con la pupila horizontal y el iris de color verde metálico, rodeado de líneas negras. Tras ellos están las glándulas parótidas dispuestas de manera casi paralela. El tímpano, es casi imperceptible y su tamaño es el de la mitad del ojo, aproximadamente.

La coloración es muy variable, verde, grisáceo o marrón, normalmente salpicado de manchas más claras. El dorso está recubierto por muchas verrugas, con frecuencia de color rojizo, sobre todo en las hembras. El vientre es de color claro y de aspecto granulado. Es característica, una línea clara que recorre el dorso longitudinalmente, aunque no aparece en todos los casos.

Sus extremidades son fuertes y relativamente cortas al igual que los dedos, su morfología dificulta el salto como forma de desplazamiento, por lo que se desplazan a la carrera, literalmente.

Podemos diferenciarlo del sapo común por el iris, amarillo o naranja en sapo común y verde en corredor. La presencia de la línea clara longitudinal en el dorso no se observa en el sapo común.  Y el sapo corredor no presenta membranas en las patas posteriores, pero están presentes en el sapo común.

Ocupa los hábitats más diversos, desde la costa a las montañas, presente también  en algunas zonas áridas, pero lo más frecuente es encontrarlo en zonas arenosas, de altitud moderada. Puede vivir en zonas de cultivo y como es el caso de los que encontramos en Axena, en canteras abandonadas. Buscan lugares muy soleados, lo que normalmente implica una cierta aridez y una temperatura que puede llegar a ser elevada. Otra característica de su hábitat, suele ser la presencia de un suelo que le permita excavar madrigueras que le sirvan de refugio. Su vida como larva es muy breve, por lo que su dependencia del agua es menor que en otros anfibios.

Normalmente solo lo encontramos en las charcas durante el celo. Cuando el clima resulta adverso, puede llegar a hibernar, enterrándose en madrigueras que excavan ellos mismos,  profundizando más o menos hasta encontrar las condiciones de temperatura y humedad deseadas. De comportamiento sobre todo nocturno, pasa enterrado en esos mismos refugios la mayor parte del día.

Aunque su principal mecanismo de defensa, como en muchos anfibios, consiste en la secreción de una sustancia irritante a través de la piel, cuando se ve amenazado por algún depredador adopta una curiosa postura defensiva. Toma aire y se infla considerablemente. Aparenta así, un tamaño mucho mayor y dificulta su ingestión por parte del depredador.

La dieta de los adultos es estrictamente carnívora y se compone principalmente de escarabajos y hormigas.

La época de reproducción está muy asociada a la lluvia. Normalmente tiene lugar durante la primavera, su desencadenante es el retorno de la lluvia tras un período seco,  al poco tiempo los machos se reúnen en las charcas, y forman grupos que cantan para atraer a las hembras.

La puesta tiene lugar en la orilla de las charcas, a poca profundidad y en áreas bien soleadas, parecen un largo cordón gelatinoso, con hileras de “bolitas” negras en su interior.

Los renacuajos son pequeños y  de color muy oscuro o negros, alcanzan un tamaño máximo de 2,5 cm. Sin llegar a un examen detallado, podemos seguir algunas pistas para la identificación de renacuajos de Bufo calamita, es característica la presencia de una mancha clara bajo el labio inferior del renacuajo y más cerca de la metamorfosis comienzan a aparecer la línea que divide su dorso y pequeñas verrugas rojizas. Su vida como renacuajo es corta, alcanzando rápidamente su forma de adulto, en uno o dos meses, esto influye en su supervivencia ya que normalmente crían en aguas de carácter temporal. ¡Puede llegar a criar en los charcos que se forman en las cunetas!


Aunque se alimentan principalmente de las algas que recubren el fondo, a veces ejercen de carroñeros alimentándose de materia orgánica en descomposición.

La vida media es de 3 o 4 años, aunque se conocen ejemplares de más de 12.

Los principales depredadores de los adultos son las culebras de agua, la lechuza, el tejón,… Las puestas y renacuajos son depredadas por una amplia variedad de vertebrados e invertebrados, escarabajos acuáticos, larvas de libélula, cangrejo de río (sobre todo el cangrejo rojo americano), otros anfibios, ratas,…

Las mayores amenazas para esta especie son la desaparición de humedales y los atropellos en carretera.

A pesar de que el sapo corredor es capaz de criar en agua de carácter temporal, como charcos, el éxito reproductor en esas condiciones es bajo, muchas veces, los charcos se secan antes de que se haya completado el desarrollo de los renacuajos. Por otro lado, después de las lluvias de primavera, es frecuente ver a grupos de adultos, dirigirse de forma sincronizada a los lugares de reproducción, esto hace al sapo corredor especialmente sensible a los atropellos.


Es una especie abundante en la Península, a excepción de la costa cantábrica y vasca, en la que las pocas poblaciones que quedan se encuentran en peligro. En Baleares y Canarias está ausente. En España, esta especie está considerada como de Preocupación Menor.

3 Comentarios

  1. Qué bicho más bonito!!! Las fotos son espectaculares! Felicidades! A ver si este finde salgo por ahí encuentro uno de estos…

  2. Sabiendo de mis propios experimentos, lo que corre este sapo, valoro mucho las fotos que has conseguido. Es un precioso animal, y gracias por toda la info sobre él.

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