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Al trote lobero

Es un placer poder aún andar por una sierra de la costa gallega en busca de rastros del lobo. En concreto, después de unos días lluviosos, las huellas se marcan muy nítidamente en el barro de los caminos. Y ahí iba yo, acercándome a una zona en donde suelen aparecer rastros bastante nítidos de sus correrías entre las zonas donde cazan y donde tienen sus loberas.Caballos al lado de un arroyo

En la actualidad los últimos informes sobre la población lobera en España, muestran que están en expansión. Sobretodo a partir del bastión lobero español que es el noroeste peninsular, zamora, león, ourense, lugo, asturias…
Pero la convivencia entre hombre y lobo sigue siendo difícil. Los ataques del lobo al ganado se han multiplicado en algunas zonas, pero son realmente los lobos los culpables? En el monte hoy por hoy también hay perros salvajes que obviamente se tienen que alimentar. E incluso la posibilidad más llamativa: los perros-lobos, cruces entre perros y lobos (el llamado en gallego “lubicán” animal de una gran fiereza y crueldad que suele aparecer en muchas leyendas”), podeis ver más información aquí de un estudio científico (analisis-hibridacion-de-los-cruces-entre-perros-y-lobos).
La mañana fría de aquel día me iba a llevar a una buena sorpresa. En un pequeño arroyo de aguas frías, me encontré con unas huellas que me llamaron la atención. En aquella arena gruesa las huellas se marcan de forma muy imprecisa. Tenían pinta de ser de lobo (escala moneda de dos euros).

Crucé el arroyo e intenté seguirlas en la dirección que iban. Y allí aparecieró el trote completo. Entre la primera y la última huella había unos 70 cm (medida que aporta una idea de la longitud del animal), era un ejemplar “completo” como solemos decir. Ese día debía de estar de suerte porque al lado de ese camino aparecieron unos excrementos también probablemente de lobo con pelo que parecía de jabalí con algún cacho de hueso.

Más adelante perdí el rastro hasta que llegué a un prado encharcado y empecé a ver mucho pelo de caballo y excrementos de raposo “rojos” (por el pelo de caballo). Hasta que encontré el lugar del “homicidio”. Apareció ante mí los restos de un potro cazado hace un par de días. Pero sería por lobo? O por perro bravo, o por el “lubicán”?
Resulta muy difícil distinguir algo así. Toda la información que se recoja en el entorno es muy importante. Un examen minucioso nos aportará datos que pueden aportar mucha información.

Es probable que entre los huesos y los matorrales cercanos se quedé enganchado algún pelo que nos permita identificar quien anduvo por allí (no directamente quien fue el que cazó la presa, después de la caza muchos animales aprovechan lo que queda) (diferencias-entre-pelos-de-lobo-y-perro).
También es importante tratar de identificar las mordidas. Los perros salvajes se dice que no saben cómo matar, su “modus operandi” resulta en saltar muchos sobre la presa, morder allí donde pueden y no soltarla (como los perros de presa) hasta que muere desangrada. Sin embargo, el lobo tiene una estructura bien organizada dentro de la manada, y un reparto de tareas en la caza. De forma teórica, dos de ellos se lanzan sobre los cuartos traseros para frenarla en su carrera, otro (“el asistente”) se encarga de enganchar fuertemente la cabeza (que se debate atrozmente) y bajarla, y por último entra “el matador” el macho alfa para dar el mordisco definitivo en el cuello. Si encontramos alguno de estos indicios estariamos más cerca de conocer al autor.


Fijaros en el morro! hay un mordisco tan potente que lo atravesó por ambos lados. En este caso todo “parece” apuntar a maese lobo aunque sin duda es dificil confirmarlo. Pero muchas otras veces no es el lobo el culpable, en las zonas más humanizadas lleva la culpa por los perros asilvestrados, ya os lo contaremos en otros posts.

Datos del post

Fecha
junio 26th, 2008

Autor
xurxo

Categoría



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