María Vidal Malde es doctora en biología e investigadora del grupo de Biodiversidad Animal en la Universidad de Santiago de Compostela. Su pasión y su vida es el estudio y protección de la vida salvaje. En la actualidad, coordina con administraciones, ongs y voluntarios el programa de conservación de una de las aves en mayor peligro de extinción de Galicia: el chorlitejo patinegro para intentar salvar a la especie de su fin. Científica y amante de la naturaleza considera que el respeto de las leyes de protección ambiental y la educación son las claves para evitar la extinción en Galicia de otra especie más. El chorlitejo patinegro no habría podido encontrar mejor aliada que María para su salvación.

Con el desastre del Prestige, se acentuó el riesgo de declive del chorlitejo patinegro en Galicia, única comunidad de cría en toda la costa española atlántico-cantábrica. Esta especie anida en las playas a lo largo de la costa gallega. En 2016 había solo unas 80 parejas reproductoras, la mayor parte de ella en las comarcas del Barbanza y Costa da Morte. Los riesgos más importantes para la especie son de origen humano: el uso de máquinas cribadoras para “limpiar” las playas que aplastan nidos y pollos (la retirada de materia orgánica de los arenales dificulta además que los pollos puedan esconderse y camuflarse), los perros sin correa que depredan a las crías y la falta de conocimiento y respeto por parte de las personas, están provocando que el éxito reproductor del chorlitejo patinegro en el año 2016 fuese de solo 0,6 pollos volanderos por pareja, y eso que cada pareja hace varias puestas por temporada.

Macho de chorlitejo patinegro y una cría. Foto: María Vidal.

1.- María, eres probablemente la persona que más ha hecho en favor del chorlitejo patinegro en Galicia, ¿qué es lo que te llevó a trabajar tanto por esta especie en concreto?

A mí me gusta más hablar de equipo –María sonríe ante nuestra primera pregunta-. En la Universidad de Santiago de Compostela, el grupo de investigación BIODA (Biodiversidad Animal) lleva décadas dedicado al estudio de la biología de vertebrados, con especial incidencia en la conservación y manejo de especies amenazadas. En mi caso, antes de terminar la carrera empecé a colaborar con este grupo en el seguimiento de la biología reproductiva del chorlitejo. En ese momento, la especie estaba considerada provisionalmente como “sensible a la alteración de su hábitat”, pero la información era escasa y, por lo tanto, era necesario profundizar en su estudio para dilucidar el verdadero grado de amenaza -que ya se intuía elevado nos confiesa-.

Así que en los primeros años de seguimiento nuestro objetivo era evaluar su estado a nivel gallego para establecer criterios de manejo de la especie y su hábitat que le permitiesen asegurar su pervivencia en nuestras costas. Pero entonces llegó el Prestige y, literalmente, nos entró el pánico. En ese momento nos dimos cuenta de que hacía falta todo nuestro esfuerzo para asegurar su supervivencia y, a partir de ahí, mi dedicación fue absoluta.

2.- Tu tesis doctoral se centró en el impacto de la catástrofe del Prestige en las poblaciones de Chorlitejo patinegro ¿cuánto afectó ese naufragio a la especie?

 Se evidenció un inmediato declive tras la catástrofe. La distribución de los ejemplares a lo largo de la costa gallega experimentó además importantes cambios, disminuyendo el número de efectivos en las playas tradicionales de cría para desplazarse a playas más pequeñas y mostrando, en conjunto, una mayor dispersión. Las aves reaccionaron cambiando su posición en respuesta a los cambios producidos en la disponibilidad de alimento y a la intensa ocupación humana relacionada con las tareas de limpieza en las playas más afectadas.

Desde el primer momento se observó la presencia de manchas de fuel en el plumaje e importantes concentraciones de diferentes derivados del petróleo en los huevos. Nuestros resultados mostraron la existencia de efectos perjudiciales del fuel en su capacidad reproductora, alteraciones en la condición física de las hembras, en las características estructurales de los huevos y en el esfuerzo reproductivo. En líneas generales, hubo una disminución de la fertilidad y de la capacidad de los adultos para afrontar la incubación.

Puesta de huevos de chorlitejo en medio de las galletas de chapapote del Prestige. Fijaros en el centro superior de la imagen en tres huevos grises moteados en una especie de cuenco de arena. Foto: María Vidal.

Podríamos hablar además de los efectos colaterales importantísimos para su futuro!: como la apertura de multitud de pistas de acceso a playas de cría, hasta entonces de uso humano muy limitado, o las cribadoras/tamizadoras que el Prestige dejó en herencia a muchos ayuntamientos y que estos siguieron utilizando durante años para “limpiar” la playa…

3.- ¿Ha mejorado la situación de esta ave en los últimos años?

En líneas generales sí. Cuando yo empecé a trabajar con la especie, en la segunda mitad de la década de 1990, la población gallega estaba cifrada en menos de 70 parejas reproductoras, y entre 2009 y 2013 rondaban las 100. Es cierto que desde entonces ha experimentado una ligera disminución, pero cada vez son más las entidades involucradas en su conservación y mayor la concienciación ciudadana, así que confiamos en su recuperación. No obstante, queda mucho trabajo por delante y es muy necesaria la colaboración de los usuarios de las playas y, como no, de las administraciones.

4.- El Chorlitejo patinegro tiene su propio decreto autonómico de protección en Galicia, sin embargo, muchas de las medidas que en él se recogen no se están cumpliendo, ¿pueden hacer algo más las administraciones?

Por supuesto que sí. En lo referente a la normativa, es evidente, las normas están para cumplirse, pero es precisa la intervención de las autoridades competentes que velan por su cumplimiento. Además, la legislación ambiental en este país está, pero en muchas ocasiones ni se la ve ni se la siente. Luego está el ámbito espacial de aplicación de este Decreto: las playas, “lugar mágico” en el que todo el mundo se cree con derecho a hacer lo que le viene en gana.

5.- En mayo de 2016 había censadas en Galicia 80 parejas reproductoras, y a pesar de que hacen varias puestas por temporada, solo se consiguió que volasen 49 pollos, es decir, 0,6 pollos por pareja, ¿qué crees que hace falta para reducir la altísima mortalidad de los pollos?

Hace falta eliminar la mortalidad provocada por la acción humana, que va desde la mortalidad directa por el tránsito de vehículos por las playas (cribadoras, tractores, quads, motos…) y la presencia de mascotas, hasta la mortalidad inducida, ocasionada por el elevado nivel de perturbación al que se ven sometidos. En la actualidad, el chorlitejo está criando en un buen número de playas en las que la presencia de depredadores naturales es muy baja o casi nula, por lo que corrigiendo la actividad humana se incrementaría notablemente el éxito reproductivo.

6.- ¿Cómo afecta a la fauna, incluido al chorlitejo patinegro, el uso de cribadoras para “limpiar” las playas?

Terriblemente. Estas máquinas destruyen los nidos situados en el frente de playa y matan a los pollos que todavía no vuelan tanto de chorlitejos patinegros como de otras aves nidificantes en los arenales.

Además, las cribadoras extraen los depósitos de algas y otros restos que arriban a las playas , fuente principal de energía y del sostenimiento de la cadena alimentaria del ecosistema donde se integran el Chorlitejo patinegro y otras aves costeras. Estos restos además son muy utilizados por la especie para facilitar el camuflaje de nidos y pollos, clave para su supervivencia frente a la presencia de depredadores.

Paso de la cribadora en la playa, como se puede apreciar su efecto es letal para todos los habitantes de las dunas. Fotografía: María Vidal.

Por lo tanto, suponen una grave amenaza para la especie y, lo peor de todo, por el capricho de de mantener las playas “lisas y peinadas”.

7.- En playas como Coroso en Ribeira, donde apenas hay depredadores naturales del chorlitejo, en 2016 nacieron 31 pollos y solo llegaron a volar 6, ¿cuál crees que ha sido la razón?

Pues va un poco en la línea de lo que comentaba antes. En la playa de Coroso apenas hay depredadores naturales de nidos y pollos de chorlitejo patinegro, así que toda la responsabilidad recae en el factor humano. Algunos pollos son capturados por los perros domésticos, de presencia habitual en esta playa, y otros probablemente caerán en manos de niños (o adultos), como ya hemos comprobado en esta y otras playas de Galicia. Pero aquí pudimos comprobar además la mortalidad de los pollos por baja condición física. La presión humana es muy elevada y el tiempo que pueden dedicar los pollos a alimentarse es, en muchas ocasiones, insuficiente para completar su desarrollo.

8.- En los sistemas dunares viven multitud de especies animales y vegetales únicas, sin embargo, son pisoteadas y degradadas a diario, ¿hay desconocimiento de la ciudadanía o desidia de la administración?

En mi opinión es una mezcla de ambas con un ingrediente más, la clamorosa carencia de sensibilidad ambiental en una importante fracción de la población. Hay desconocimiento por parte de la ciudadanía, eso sin duda, pero desgraciadamente no son tantos los que al ser debidamente informados responden de manera positiva. Y ahí es donde debe entrar la administración, las infracciones si no se sancionan serán reiteradas. Creo que falta voluntad, y educación…mucha educación.

9.- ¿Qué tiene que hacer una persona si encuentra en la playa un nido de Chorlitejo patinegro o un pollo?

Mi respuesta es inmediata, dejarlos tranquilos, respetar su espacio, alejarse lo suficiente para garantizar que ese adulto que está incubando el nido o cuidando los pollos deje de preocuparse por nuestra presencia. Si queremos observarlo y disfrutarlo lo haremos muchísimo mejor a distancia. No debemos olvidar que si alteramos su comportamiento ponemos en riesgo su propia supervivencia, la del nido y por supuesto la de los pollos.

Hembra de chorlitejo haciéndose el herido para alejar al intruso del nido. Fotografía: María Vidal.

10.- Para terminar María, ¿cómo ves el futuro del chorlitejo patinegro en Galicia?, ¿crees que nuestros nietos podrán seguir viéndolos anidar en los arenales?

Si algo he aprendido en todos estos años es que el chorlitejo tiene una asombrosa capacidad de adaptación y resistencia y que, con un poco de voluntad por parte de todos, la convivencia en las playas sería factible. Estoy convencida, o quiero estarlo, de que nuestros nietos podrán disfrutar de la especie y espero, y deseo, que ellos sepan apreciar la importancia de que haya elegido nuestras playas como indicativo del elevado valor natural de las mismas.

María Vidal con el telescopio revisando las playas en busca de chorlitejos. Esta especie tiene en María su mejor defensora. 

2 Comentarios

  1. Media vida que lleva María Vidal intentando que los chorlitejos patinegros y otras especies amenazadas no desaparezcan de Galicia merecen todo el reconocimiento.

  2. Non caiamos no erro de, por querer defender a unha especie, criminalicemos a outras (as cadelas e cans) que, como ésta ou igual en peor medida, tamén son vítimas das garras da humanidade.

    É a humanidade a única culpable, e, en todo caso, os donas e donos irresponsables que, probablemente, até teñan comprado eses animais nunha tenda ou sexan regalos de Reis para os seus fillxs. As cadelas e cans, querida compañeira, non son mascotas, eran animais libres que a humanidade dosmesticou e agora instrumentaliza e cosifica (e maltrata). Están moi estigmatizadxs e hai un problema tremendo que resolver tamén a ese respecto. Non sei cantos cans pode haber polas praias asaltando niños de Chorlitejos, o que sí te aseguro é que as rúas e os refuxios están cada día máis cheos de animais destrozados, física e psicoloxicamente. Podería contarte a cantidade deles que están atados a cadeas diminutas, coas patas atrofiadas, ou cantos teñen maltratados. Ou a alarma social que levantan os medios contra eles. E non sei que praias son esas, pero onde eu vivo e a onde eu vou, non encontro máis que prohibicións e prohibicións para acceder, xa non digo a praias, senón a case calquera sitio con animais.

    Querida compañeira, hai tantas cousas que salvar, tantas trincheiras nas que loitar, que centrarnos nunha non nos debe afastar das outras moitas. Como dí a fantástica Angela Davis, a loita debe de ser interseccional. Así que, convídote a que desde a túa trincheira, lle deas a man as cans e cadelas que tamén tanto a necesitan, e non lle poñas un pé no pescozo, porque como ben sabes, a loita é a mesma, e sabes que a xente a través dos medios entende o que quere…

    Unha aperta.

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