El cono geógrafo

2
148

Son cosas que pasan.

Era un cono hermoso. Así que se lo guardó dentro de la manga del traje y siguió pescando con su arpón. Al rato, tal vez media hora, comenzó a sentirse un tanto mareado. El leve dolor de la muñeca había desaparecido, y en su lugar notó un entumecimiento en todo el brazo. Al fin, una sensación de profundo embotamiento y debilidad se había instalado en todo su cuerpo. Estaba paralizado.

El cono geógrafo
El cono geógrafo uno de los animales mas mortíferos del mundo

Cuando llegó al hospital ya no era capaz de hablar. La muñeca izquierda presentaba varios edemas, pero no se apreciaba una señal clara de picadura. De inmediato le aplicaron compresas calientes y le administraron antihistamínicos, gluconato cálcico y dextrosa a través de una vía. Pero no había señales de mejora, de modo que decidieron trasladarlo a otro hospital con más recursos.

Pero no tardó en morir. En el viaje en ambulancia su respiración se interrumpió repentinamente. Su pulso se hizo cada vez más débil. Le aplicaron oxígeno y respiración artificial, pero en vano. Tenía 29 años.

Es hermoso, si. Pero con sus apenas 16 cm y medio, el cono geógrafo (Conus geographus) es una de las criaturas más letales del océano. Bajo la apariencia de un amable caracol acuático se esconde un cazador sumamente eficaz.  Se trata de un animal piscívoro que suple su lentitud de movimientos con un sistema de ataque extraordinariamente sofisticado y efectivo: una suerte de rifle de dardos venenosos capaces de paralizar una presa en menos de dos segundos. En el momento del ataque (o de la defensa), una vesícula situada en el extremo posterior de la glándula venenosa bombea mediante contracciones el veneno hacia la garganta del animal. En esta zona desemboca también el saco radular, órgano donde se fabrican y almacenan hasta 50 arpones o “balas” de quitina, como si fuese un cargador. Una de estas balas, que son huecas y pueden llegar a medir varios milímetros, desciende entonces hasta la garganta, que actúa como una recámara, donde se carga de veneno, se transporta hasta la trompa y es disparada a gran velocidad. Esta operación puede repetirse tantas veces como sea necesario, hasta agotar la munición.

El veneno consiste en un cóctel extremadamente letal de diversos compuestos de péptidos muy activos y eficaces capaces de alterar y bloquear la transmisión de estímulos nerviosos desde los nervios hasta los músculos. Actúa sobre la acetilcolina, un neurotransmisor, así como sobre los canales de sodio de las membranas musculares inhibiendo la formación de estímulos.

Existen unas cincuenta especies de conos piscívoros, cada cual con su propia receta venenosa, de los cuales, afortunadamente, sólo un puñado es capaz de matar a un ser humano. A la cabeza, el cono geógrafo. La anécdota es real. Ocurrió en Guam.

2 Comentarios

  1. Cuando ves una taipan de interior, un pez piedra, o incluso una cubomedusa, ya te haces a la idea de que es mejor mantenerse alejado.

    Sin embargo, quien se encuentre ante un cono geografo nunca imaginara (a no ser que ya lo conozca) que esta ante un animal que te puede mandar al otro mundo con facilidad. Mas de uno se lo llevaria para casa o a la isla de A Toxa para ver si la concha la compra algun turista. Je, je…

    Muy bien relatado el articulo.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here