Pasado y presente de las minas de La Calera I

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El mar se bate con furia, ahoga la arena y quiebra la roca hasta hacerla crujir, como un león de dorada melena  ruge alcanzado la misma esencia de la tierra. Un anciano de rostro curtido y fútil movimiento contiene su emoción, sus blanquecinas cejas ensombrecen el color de sus ojos, y allí, delante de Dios y del embarcadero desmenuza su vida. Su nonagenaria década, pronto, le sentenciará  a un viaje por cielos rojos carmesíes, pero hasta entonces, enfrenta su rostro contra el viento marino y succiona recuerdos venidos de las profundidades de la tierra.

Compañero de la Sociedad Espeleologica de la Región de Murcia reptando en la entrada de la mina de Aqueronte.

Las minas de La Calera representan el paisaje, el desarrollo industrial, historias humanas olvidadas, lugares fantasmales, cubiles y refugios de multitud de colonias de murciélagos. Situadas a unos tres  kilómetros  de la orilla del mar, las minas de La Calera forman un conjunto de concesiones para la explotación de mineral, fundamentalmente, hierro, el cual se extraía y exportaba, posteriormente, a países europeos como Suiza e Inglaterra. Había otra alternativa en su venta y, en este caso, la mercancía llegaba  hasta el  País Vasco para transformarse y proceder a su venta.

Columnas de sostenimiento de grandes dimensiones, en la foto se puede apreciar el tamaño de la sala.

Este conjunto minero del sureste español se emplaza a orillas de la costa cartagenera, para ser más explícito, en las laderas de Peñas Blancas (pico de más altitud del término municipal de Cartagena). Las minas, en la actualidad, solo son vestigios de un pasado floreciente donde aljibes y caseríos medio derruidos, castilletes, raíles y derrubios nos permitirán lanzar la imaginación y reconstruir el gran complejo minero. El cierre de la explotación minera se produjo en la década de los años 60, por entonces, varias eran las concesiones que recibían los nombres de “Aqueronte”, ”Pedro I”, ”Estigia”, ”Fragua” y alguna más.

La más intrépida de nuestras compañeras, Marta, nos complace mostrándonos la tolva de mineral.Su construcción en piedra todavía mantiene su estructura a pesar del transcurso de los años.

Sucesivamente, y desde finales del siglo XIX, se fue arrancando de la tierra el mineral de hierro, la cercanía del mar permitía su relativo y fácil transporte. Recuas y carros se encargaban de recorrer los tres kilómetros hasta llegar al embarcadero donde se producía la carga del mineral a los barcos de transporte de la época. “Societé Forges de Firminy” mantuvo abiertas las concesiones hasta el año 1931, poco después de instalarse la República en España.

Foto de la época donde se aprecia el mono cable transportando las vagonetas de mineral.

Antes, hacia el año 1915,el sistema antiguo de transporte basado en la tracción animal quedo relegado por un mono cable de unos 2.5 km de longitud. Este mono cable estaba sujeto por torres metálicas, y debido a la pendiente topográfica, las vagonetas cargadas de mineral llegaban hasta el embarcadero por la inercia positiva de la pendiente, aprovechando la fuerza desarrollada para hacer regresar a las vagonetas  vacías, por tanto, este sistema de transporte limitaba a cero el uso de cualquier combustible ni fuente de energía.

Cuarto de mantenimiento de maquinaria, no se aprecia en la foto pero todavía quedan los dispositivos en los que se asentaban los motores de aire comprimido necesarios para hacer funcionar los martillos neumáticos.

Tras el paso de dos décadas, en 1951, “Sociedad de las minas de La Calera”, reabrió la extracción del mineral. Introdujeron numerosos cambios que permitieron mejorar la competitividad en este sector, novedades tales como martillos neumáticos, palas cargadoras neumáticas, perforadoras de corona de diamantes, embarcadero nuevo, planos inclinados, tolvas etc. Tras más de una década la menor producción y abaratamiento del producto trajo consigo, definitivamente, el cierre de las minas a mediados de los años 60. Continuará…

Animales de tracción necesarios imprescindibles para labores subterráneas ante la mirada atónita de un minero.

2 Comentarios

  1. No se porqué pero cada vez me dan más miedo las minas, sobretodo cuando ves una de las dimensiones de estas con galerías y salas enormes.

  2. Javi pues no sere yo quien te diga que no dan un poquito de miedo,las minas son inestables y mas despues de algunas decadas abandonadas.

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