EL ruiseñor comun (Luscinia megarhynchos)

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La gran sala de madera se derrumba a través del ojo de la cerradura. La oscura ausencia del habitáculo penetra en la tristeza de un niño tímido y discreto. Cierra los ojos y comparte su advenediza vida con la presencia de su pequeño salvador… el ruiseñor.

¿Salvador?

Pues sí…su elegancia, su humildad, su discreción, su constancia, su tesón, su inteligencia ,su romanticismo, su modestia… se pueden convertir en el referente de cualquier persona que le dedique la paciencia y atencion necesarias. Es difícil porque nuestra sociedad crece y se alimenta de la superficialidad antagónica del ruiseñor.

Quien tenga  la oportunidad de escuchar y atrapar la esencia de su canto nocturno en una noche de primavera no olvidara jamás ese momento.Lo convertira en un simbolo viviente y lo respetara , con ese respeto que nace de la admiracion por tan pequeña creacion.

Y no sólo es el ruiseñor capaz de cautivar, existen infinidad de seres y lugares de nuestro entorno natural con la capacidad de cambiar el destino de un hombre.

Realizé unas fotos a finales de marzo, me encontraba sentado delante de un jazminero con la ropa de camuflaje típica de un cazador. Fue sorprendente pues yo esperaba la llegada de los cordiales y típicos pajárillos de temporada como un verdecillo, un jilguero, el carbonero, una lavandera, una curruca capirotada… pero desde mi lugar de espera apareció con sigilo dispuesto a devorar las bayas de la hiedra el ruiseñor. Madre mía que dicha la mía. Luego revisé mis libros y averigüé que en los primeros días de estancia tras su regreso invernal incluye en su dieta pequeños frutos que irá abandonando conforme comience la reproducción.

En los últimos dias de marzo no se le escucha y es a partir de mediados de abril cuando comienza su canto.Tenemos la idea equívoca de que llegaremos a su territorio y lo escucharemos. El ruiseñor  es selectivo y delicado para elegir cuando y como emitirá su melodía musical.

No todos  los días son similares para nuestro simpático trovador, así los días nublados cambia su comportamiento y canta poco. Si el día amanece muy frío no canta, si el día es de calor muy intenso tampoco. No estamos ante un verdecillo… el ruiseñor es la estrella y las estrellas sólo brillan intensamente algunas noches. Lo cierto es que cuando por fin te recreas en la escucha de tan sublime canto lo que uno siente es tan íntimo y personal que pareces estar desnudo y desvalido como un recién nacido. No cabe nada, ni el tiempo ni el espacio transcurren cuando nuestro galante ruiseñor recita su estrofa.

Tenemos que mejorar el entorno donde habita el ruiseñor formado principalmente por vegas de río y acequias típicas de la huerta de Murcia o lo que queda de ella. No podemos desistir en nuestro empeño… el ruiseñor es símbolo de compromiso y el compromiso es una de las cosas que nos permite vivir con ilusión, nuestro granito de arena algún día se convertirá en una gran mole de granito sin fisuras.

El final es el comienzo, y así lo interpreto Oscar Wilde en su relato de la Rosa y el Ruiseñor, fue capaz de aunar las virtudes del ruiseñor en un relato. Comparto y apruebo todas sus palabras, así creo que es realmente el ruiseñor aunque este sea un cuento ficticio… pero cuantas veces lo ficticio supera la realidad. Dejo un fragmento, el más intenso…solo consta de cuatro frases así que os invito a que conozcáis el universo de Oscar wilde y su Ruiseñor.

Y el Ruiseñor se apretó más aún contra la espina, y la espina al fin le alcanzó el corazón. Un terrible dolor lo traspasó. Más y más  amargo era el dolor, y más y más impetuosa se hacia su canción, porque ahora cantaba el Amor sublimado por la muerte, el Amor que no puede aprisionar la tumba.Y la rosa del rosal se puso carmesí como la rosa del cielo del Oriente. Su corona de pétalos era púrpura como es purpureo el corazón de un rubí.

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