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Aguilucho cenizo (VI): el anillamiento

Otro día de junio con un sol de justicia y más de 33º a la sombra. Parece que esta temperatura ya no me llama la atención como antes, me debo de estar acostumbrado… Me dirijo al salir de trabajar hacia un bar en el norte de Jerez de la Frontera. Allí me esperaban un grupo de anilladores para dirigirnos a la ya famosa colonia “hiperdensa” de aguilucho cenizo en Rota. Ellos ya llevaban toda la mañana anillando por los alrededores de la campiña jerezana ante aquel sol de justicia. Cádiz es una provincia de gran importancia para la población ibérica de aguilucho cenizo, creo que en los últimos censos hablaban de 2500 individuos para toda España y que en Cádiz había fácilmente unos 250…

Hembra de aguilucho sobrevolando nuestras cabezas incansablemente. Foto: Andrés Tardío.

Tomamos algo y se juntó el grupo, Jaime y su compañero que creo que se llamaba Miguel, Patri, Paola, Andrés y yo; y hacia allá nos fuimos. Ya desde un principio las aguiluchas como siempre marcando el territorio incesantemente. Parece como si nunca se cansaran, sin posarse lo más mínimo, dando tornos, ganando y perdiendo altura sobre ese tupido trigal. Auténticas cometas con plumas, jamás, jamás me habría imaginado algo tan volador. Me explico: águilas o buitres, señores de gran envergadura, con todas las habilidades para sostener sus pesados cuerpos en el aire con el menor esfuerzo, pueden pasar horas volando.  Pero el resto de primos pequeños vuelan típicamente a menor altura en sus campeos y con un batir de alas mucho más frecuente, el gasto es mayor, el esfuerzo es mayor. Así, es fácil ver a los ratoneros, cernícalos, halcones, azores, gavilanes… descansando en sus posaderos preferidos buena parte del día. Pero yo llevaba horas y días allí, y casi nunca paraban muy raras veces. Para su tamaño, para esa envergadura, … las hacen incansables cometas con plumas. Y aquel día descubrí el por qué de este misterio.

Se comenzó con el anillamiento. Uno a uno, accedimos a cada uno de los nidos que teníamos localizados bien sea por las marcas que teníamos sobre el terreno o incluso en algunos casos gracias a que los teníamos marcados por GPS. Incluso en nidos que habíamos marcado perfectamente, resulta terriblemente difícil orientarse uno en el medio del trigal, de esa masa de cereal uniforme y que fácilmente te desorienta y confunde.

Con cuidado se recogen los pollos de los nidos en medio del trigo. Foto: Andrés Tardío.

En todo el proceso de conservación de nidos de aguilucho y claro, también en el anillamiento, hay que andarse con cuidado. En el tupido trigal se puede ver muy poco de donde uno pone los pies. Y los pollos de cenizo parece que tienen la sabia costumbre inculcada en sus genes de no permanecer  en el centro del nido, en el sitio de mayor exposición al sol y a los depredadores. Así que al acercarse, hay que vigilar muy bien donde se pisa, cuanto más grandes son más se alejan del nido en el medio del laberíntico campo de cereal.

Se examinan los individuos y se anotan los datos necesarios. Foto: Andrés Tardío.

Continuará…

PD: La realización de esta serie de posts sobre el aguilucho cenizo se ha realizado gracias a la colaboración del departamento de Biodiversidad de Cádiz de la Junta de Andalucía durante el programa de conservación de esta especie. Desde aquí agradecer públicamente, el esfuerzo y tesón de Jaime Nieto y del resto de compañeros para la protección y conservación de esta ave rapaz, joya auténtica de la fauna ibérica.

2 comentarios a “Aguilucho cenizo (VI): el anillamiento”


  1. Patricia dice:

    Que buenos recuerdos…..


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  1. Aguilucho cenizo (VII): el anillamiento y conclusiones finales | Los Bloggers de Axena 29 09 11

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