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Los cerdos marinos

Cerdo velero (Oxynotus paradoxus)

Los cerdos marinos (fam. Oxynotidae) constituyen una de las familias de tiburones más extravagantes que existen, y mira que ya es difícil en un vecindario donde uno puede tropezarse en cualquier esquina mal iluminada con un tiburón duende, un grupo de brujas, un boquiancho, viseras, cigarros, etc. Pero las imágenes hablan por sí solas: pocas criaturas más alejadas de las bellas y estilizadas formas de los tiburones “típicos”, sus mediáticos primos los jaquetones y los marrajos, que estos seres tan extraños y misteriosos.

Tiburón cerdo (Oxynotus centrina)

Como vemos en la imagen, quizá lo que primero llama la atención es la cabeza, de morro grueso, corto y romo, y con un enorme par de narinas de amplias solapas situadas en su extremo ventral próximas entre sí. La boca es pequeña y de labios carnosos y prominentes, y además rodeada por largos pliegues labiales. De ahí el aspecto del que procede el nombre. Los ojos son grandes y carecen de membrana nictitante y, por si fuera poco, en especies como el tiburón cerdo (Oxynotus centrina), se encuentran bajo sendas crestas supraorbitales a modo de toldo, lo cual logra empeorar (todavía más) su fealdad. Detrás de los ojos se encuentran los espiráculos, de bastante grandes a enormes, según la especie.

Cerdo marino espinoso (Oxynotus bruniensis)

El cuerpo es grueso, alto y comprimido lateralmente hasta adquirir una característica sección triangular. Dos carenas abdominales y una interdorsal, es decir, una en cada vértice del triángulo, lo recorren longitudinalmente. La piel es áspera y rugosa por estar recubierta de fortísimos dentículos dérmicos, particularmente en el cerdo marino espinoso (Oxynotus bruniensis), como en el de esta foto:

Los oxynótidos presentan dos enormes aletas dorsales en forma de vela y atravesadas por una potente espina. Como todos los Squaliformes, carecen de aleta anal. Sus pectorales son cortas y la caudal es ancha con el lóbulo ventral poco diferenciado y el terminal moderadamente marcado.

Por lo que respecta al tamaño, se trata de tiburones pequeños que no suelen rebasar el metro de largo. La longitud total máxima registrada corresponde a un ejemplar de tiburón cerdo de 150 cm y a otro de cerdo velero de 118 cm. La especie más pequeña parece ser el cerdo marino antillano, con una LT máxima de 49 cm en un macho adulto.

El conocimiento que tenemos sobre la biología y comportamiento de estos tiburones es escaso al tratarse de especies poco comunes. En su mayor parte se basa en el examen de ejemplares capturados ocasionalmente y de forma dispersa, así como en su observación en acuarios (en acuarios de grandes dimensiones y con las condiciones adecuadas, el O. centrina tiene una esperanza de vida de varios meses), y alguna que otra imagen tomada en su entorno natural. Sabemos que son de hábitos bentónicos en aguas templadas, tropicales y frías (según la especie), en general en fondos entre 300-700 m (a menor temperatura del agua, menor profundidad). El O. bruniensis es quien ostenta el récord, 1047 m.

Cerdo marino japonés (Oxynotus japonicus)

La enorme cavidad corporal del cerdo marino alberga un hígado grande y rico en aceite que posiblemente le proporciona flotabilidad neutra. Por su parte, tanto el tipo de musculatura (fofa) como el tamaño de las aletas apuntan a una especie de movimientos lentos que probablemente permanece flotando o deslizándose lentamente cerca del fondo en busca de alguna presa. El análisis de contenidos estomacales revela una alimentación a base de invertebrados del fondo (gusanos, crustáceos y moluscos) y pequeños peces.
Son animales solitarios, aunque en alguna que otra ocasión se les ha capturado por parejas. En cautividad, se ha observado que el tiburón cerdo es un animal que se mueve lentamente, que durante el día suele descansar echado sobre el fondo y por la noche aumenta su actividad. Algunos autores han sugerido que la espina dorsal podría servir para desenterrar pequeños invertebrados; en cambio, otros lo consideran una conducta aberrante de individuos que, bien sea por falta de aclimatación o por las condiciones desfavorables de luz, temperatura, presión, sobre-estimulación magnética, electrónica, etc. del tanque, pasarían las horas girados sobre su dorso (así, las espinas de las dorsales estarían en contacto con el fondo). De hecho los ejemplares que habían desarrollado este comportamiento no tomaron alimento alguno y tan solo sobrevivieron unos días. Continuará…


Datos del post

Fecha
marzo 31st, 2011

Autor
Toño

Categoría

8 comentarios a “Los cerdos marinos”


  1. xurxo dice:

    Toño buen post para empezar! Yo no conocía a estos bichos, y son bien raros… casi podían encajar en la serie de juan de bichos raros… últimamente no hablamos más que de bichos raros.. da que pensar…

  2. Toño dice:

    Estos no son bichos raros, hombre. Para ver bichos raros de verdad conecta el TDT, o espera la salida de un instituto.

  3. Darío dice:

    Si los tiburones “clásicos” ya impresionan, encontrarse uno de estos en el agua… Un post muy interesante.

  4. javi dice:

    Jjejejej me gusta eso toño. El animal nació así pero los otros animalitos lo hacen aposta. Bien venido, un post muy interesante esperamos más con impaciencia.

  5. Patricia dice:

    He de reconocer, que cuando Xurxo me dijo que había un post de cerdos marinos pensé que se estaba quedando conmigo…pero cuando lo vi…aluciné! son muy curiosos!

  6. Toño dice:

    Gracias, chavales, me alegro de que os haya gustado. En el mundo de los tiburones hay bichos muy curiosos e interesantes. Ya lo iréis viendo.


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