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Pingüinos de Adelia (Pygoscelis adeliae)

Iniciamos la serie dedicada a los pingüinos hablando de un clásico de la fauna antártica: el Pingüino de Adelia (Pygoscelis adeliae).

Esta especie se caracteriza por poseer un anillo blanco alrededor de sus ojos, suele medir entre 60-70 cm y pesa entre 4-7 kg. Es oriundo de la Antártida y no cría fuera de las aguas polares aunque ocasionalmente se deja ver por tierras más al norte del paralelo 60º.

Foto: Miguel Angel Otero Soliño

Este pájaro bobo debe su apelativo al explorador Dumont d´Urville, quien bautizo una vasta  extensión de territorio en homenaje a su sufrida esposa Adelia (la verdad que la vida de la mujer de los primeros exploradores antárticos debió ser terrible) e indirectamente, por extensión, bautizó también a la especie objeto de este articulo.

El pingüino de Adelia puede ser definido con aquella frase de “pequeñito pero matón”, ya que pese a estar dentro de la categoría de los pingüinos de tamaño medio tirando a pequeño, se trata de uno de los pocos que es capaz de hacer frente al frío antártico y criar en el interior del continente (algo de lo que sólo ellos y los pingüinos Emperador pueden presumir). De hecho, biólogos que han trabajado con ellos me comentaron en su momento que eran con diferencia los pingüinos más difíciles de manejar ya que siempre se revolvían y echaban el pico.

Al parecer se está observando un declive poblacional en sus colonias situadas al norte de su ámbito de distribución. Otras especies de pingüino, se están viendo favorecidas por el aumento de temperaturas asociado al cambio climático, con lo que están desplazando por competencia a nuestros curiosos amigos a posiciones más al sur. Su ciclo reproductor lo llevan a cabo durante el verano polar, en consecuencia, una amenaza pende como espada de Damocles en la cabeza de los Adelia, ya que de retrasar mucho el proceso de cortejo y cría los polluelos podrían llegar débiles a los rigores del invierno y morir en su primer año de vida.

Foto: Miguel Angel Otero Soliño

Los Adelia presentan un curioso comportamiento ya que los machos ofrecen piedras a las hembras durante el cortejo; la escasez de material para construir los nidos hace que estas perciban los guijarros como autenticas joyas. El deseo de poseerlas es tan fuerte, que dicen que algunas hembras incluso llegan a “prostituirse” por las mismas y así, aprovechando los períodos en que el macho abandona la colonia en busca de alimento, aceptan ser infieles a cambio de pedruscos ofrecidos por machos desparejados.

Colonia de pingüinos de Adelia

Resulta curioso que lo que para nosotros es algo tan intrascendental como una piedra , es la base de la supervivencia de los polluelos de los Adelia, la vida tiene estas cosas curiosas.

Datos del post

Fecha
febrero 17th, 2011

Autor
Miguel Angel Otero Soliño

1 comentarios a “Pingüinos de Adelia (Pygoscelis adeliae)”


  1. Pilar NIETO RUBIO dice:

    Con años de docencia me ha parecido que vuestra página web es muy interesante y muy divulgativa. Os felicito.



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