Melanocetus johnsonii, el pez abisal de reproducción extrema

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Por todos es sabido que si existe un sitio en el que nos podemos encontrar un número especialmente grande de animales que podemos considerar raros, ese es las profundidades abisales. Las condiciones de presión, falta de luz, escasez de alimento, etc., hacen que los animales que allí viven presenten adaptaciones extremas. Si a eso sumamos el gran desconocimiento que el ser humano posee sobre las especies que allí habitan el resultado es que cada descubrimiento que se hace es una especie de características únicas.

En esta serie de animales raros hoy os voy a presentar al más famoso de los peces abisales. Al causante de que la imagen que se nos viene a la cabeza cuando nos hablan de un pez abisal, sea un ser de dientes monstruosos con una “bombillita” en la cabeza para atraer a sus presas. En el año 1995 era portada de la revista Time Melanocetus johnsonii, el pez al que nos estamos refiriendo, y desde entonces se ha convertido en una especie de icono de la fauna abisal. A pesar de su fama, es poco conocido su modo de vida y su extremo modo de reproducción.

Este pez pertenece a los lophiiformes, un orden de peces la mayoría abisales, aunque otros son de aguas superficiales. El más famoso representante de este orden es el rape. Los lophiiformes  se caracterizan por su modo de predación: Las primeras tres vértebras están modificadas, de modo que de la cabeza salen tres filamentos. El primero de los filamentos es el más largo (se denomina esca) y es móvil, de manera que puede ser utilizado como señuelo. En el caso de las especies abisales este señuelo se ilumina gracias a un proceso de simbiosis con bacterias bioluminiscentes.

Pero lo que es sorprendente es el modo de reproducción de Melanocetus johnsoni,ya que presenta un caso extremo de dimorfismo sexual (o sea, de diferencia entre los machos y las hembras). El caso es que durante un tiempo se vio que solo se capturaban especímenes hembras, y que no se capturaba ningún macho. Tiempo después se observó que todas estas hembras tenían una especie de parásito cerca de los órganos genitales, hasta que los científicos se dieron cuenta de que dicho parásito era el macho. Para aparearse, el macho muerde el vientre de la hembra y se funde con su cuerpo. La hembra le proporciona nutrientes y riego sanguíneo y el macho es una fuente permanente de esperma. De este modo se asegura la reproducción en un ambiente en el que encontrar pareja no es nada fácil. El macho mide unas diez veces menos que la hembra. Este modo de reproducción no es exclusivo de esta especie, y se puede encontrar en otros lophiiformes. En la imagen que os dejo a continuación (sacada del Tree of Life Web Project) podéis ver el macho en el momento en que se va a introducir en la hembra.

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Soy biólogo y realizo estudios de doctorado en el Cuvi en el área de Biología Celular y Molecular. Mi afición por la naturaleza me viene desde pequeño, cuando criaba en casa bichos como renacuajos y hormigas para gran regocijo de mi madre... Mi posición dentro de Axena se podría definir como "El último mono". Intento asistir a todas las actividades que puedo, buceando, metiéndome en cuevas o recorriendo monte. Al blog intento aportar aquello que me interesa, escribiendo sobre temas que me llaman la atención y creo que pueden interesar a la gente, siendo de esta manera el primero en aprender algo. También intento mostrar el mundo de lo microscópico en las serie Micronaturaleza, aprovechando los medios de los que dispongo y la paciencia de mis jefes...

8 Comentarios

  1. sabian que el melanocetus jonsonii tiene la energia para prender un bombillo ,eso es de 2 a 5 volteos

  2. O sea, que todo el cuerpo del macho viene a ser un pene que penetra a la hembra.
    Cool. Cool Cool Cool.

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