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Un disparo… de ratonero

Domingo por la tarde, después del café y la comida familiar, Rubén y yo aprovechamos para ir a investigar un nido que pudiera ser de halcón abejero, cerca de las playas de Punta Ostreira en A Pobra do Caramiñal. Estaba criando tarde, sacando los pollos en agosto como suelen hacer. Cuando ya casi estábamos llegando, un poco por encima del camino algo se movió y llamó la atención de Rubén, un pichón que daba su último estertor de vida. Y allí estaba, ya muerto. Un perfecto agujero aparecía en su espalda, como si un perdigón lo hubiera atravesado de abajo a arriba. Como si estando posado en el nido o en una rama alguien le hubiera disparado desde el suelo.
Pero aquello debió de ser ahora mismo, y no habíamos escuchado nada. Qué cosa más rara, en fin… seguimos nuestro camino hasta el nido que queríamos controlar. Entre las silvas encontramos un hueco agachado desde donde controlar las idas y venidas de los padres. Uno de ellos lo distinguíamos entre unas ramas muy altas del pino. Descartábamos ratonero, porque así como suelen ver a alguien se ponen pesadísimos, a gritar, y a dar vueltas montando jaleo.
Ya cansados salimos de nuestro escondite sin poder confirmar si era halcón abejero quien estaba en ese nido. Para volver por el mismo camino. Y nos fijamos que el pichón que estaba allí tirado había sido desplumado y comenzado a ser devorado por algún animal!!! Como podía ser si no hacía nada que habíamos pasado por allí y ya lo habían encontrado tan rápidamente? Las plumas eran arrancadas limpiamente eso nos indicaba que tenía que ser un ave rapaz, y no un zorro o una gineta. Decidimos volver a agacharnos para ver si ahora teníamos más suerte.
Pero estaba claro que no era nuestro día. Ya descubrimos quién había sido el homicida (sin tiros de por medio) el ratonero comenzó a piar quejándose de nuestra presencia permanente cerca de su comida (el muy avispado nos estuvo vigilando todo el tiempo desde las altas copas) y ya de paso a jalear sobre el nido que finalmente también era suyo, lo que explicaba por qué no la montó cuando estábamos cerca, pues porque estaba disfrutando de la pieza que había conseguirdo. Bien, no era un nido de halcón abejero (gran desilusión!) pero no volvimos para casa con las manos vacía, finalmente resolvimos el misterio del pichón!.


Un disparo… de ratonero from Axena on Vimeo.

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